Es emocionante volar con un billete sujeto a espacio, hasta el último momento en la puerta de embarque no sabes si el comandante te dejará subir al avión. Por suerte y gracias a la ayuda mi amigo Argi conseguí que me admitieran. Ya estaba, por fin mi viaje a Perú había comenzado!
Después de doce horas vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Lima. Lo primero era comprar un vuelo a Arequipa, mi destino final. Decidí sacarlo para el dia siguiente por la noche lo que me permitía pasar unas horas en la ciudad.
Tomé un taxi oficial ya que estaba bien advertida de no coger uno no oficial. El aeropuerto esta en medio del barrio del Callao, uno de los más peligroso de Lima, los taxistas cierran todos los seguros y las ventanillas, te advierten de no enseñar nada de valor y no paran a no ser que sea absolutamente necesario. El panorama es deprimente, según gente de aquí, todos los que viven en este barrio se dedican a la delincuencia, el narco y es donde residen los pandilleros, que están sembrando de delincuencia las calles de Lima.
El hotel está situado a dos cuadras de la plaza de Armas o Plaza Mayor y es donde están la mayor parte de los monumentos. En ella se encuentran la Catedral y el Palcio presidencial, donde reside nuestro amigo Alán Garcia.
En el monasterio de San Francisco, donde hay unas imponentes catacumbas, conocí a un Limeño, fotógrafo de profesión que estaba haciendo un reportaje del Monasterio y que me acompañó es resto del día ofreciéndome una perspectiva de Lima mucho más rica, me habló de política, de cultura y de la sociedad Limeña y pudimos pasear por el decadente y peligroso barrio de Rimac que de otra forma yo sola no hubiera visitado.
Lima con sus 13 mill de habitantes es una ciudad de contrastes, bella, animada, con barrios residenciales donde viven los más ricos y con sus barrios de chabolas donde sobreviven los más pobres.
La segunda ciudad del Perú es conocida como "la ciudad blanca" porque sus casas coloniales fueron construidas con una piedra volcánica blanca que resplandece a la luz del sol. Está situada en una de las zonas más agrestes del país, rodeada de volcanes activos, aguas termales, desiertos andinos y los cañones más profundos del planeta.
Los turistas disfrutan con sus monumentos, sus casas coloniales, sus restaurantes de comida arequipeña y su activa vida nocturna.
Pero la Arequipa que yo he conocido, no es blanca, es gris por el polvo de sus calles, sus casas están sin terminar porque no hay plata, los restaurantes son habitaciones con menú por 1€ y la vida social la haces en la combi, durante la hora de trayecto de casa al trabajo, porque no se puede coger un taxi, es muy caro, 2€ y se deja para ocasiones especiales. Como el otro dia que fuimos al cine, un cine que me recordaba al cine de barrio de la infancia, decadente, sucio, ruidoso, donde se bebe Inca kola y se come maní. Por cierto la película era de un director peruano, un dramón horrible, mezcla de Joselito indígena y Marcos buscando a su mama, en este caso su papá, en el altiplano.
Esta es mi casa, está muy a las afueras de Arequipa y es un barrio de los más humildes. La familia también lo es, pero eso si cariñosos, buena gente, educados y generosos. El más entrañable es el abuelo Juan, se levanta a eso de las 5 de la mañana para tomar su baño de sol antes del desayuno. A veces me siento con él a conversar, aunque me cuesta entenderle, es quechua-hablante y como el dice, "señorita el español se me hace difícil". Pero a mi me gusta escucharle porque mientras habla sonríe mucho, se le ve feliz, a pesar de que su vida, me consta no ha sido fácil.

Aquí hasta el clima es duro. Por las mañanas sientes que el sol abrasa tu piel, pero en cuanto se oculta el frío se apodera de ti y el viento es helador. No me extraña este resfriado que he cogido
Este fin de semana espero poder visitar la Arequipa de las guias, pero seguro que la voy a ver con unos ojos diferentes a los del turista.
La Mansión es la zona dónde se desarrolla el programa de la ONG. Está formada por un conjunto de 7 “pueblos jóvenes”, son pueblos que han ido surgiendo en los alrededores de las ciudades a modo de chabolas. Es donde viven los más pobres y los marginados. No tienen calles asfaltadas, no disponen de agua corriente y solo alguno de ellos tienen electricidad.
Allí hay una pequeña escuela a la que asisten unos 85 niños desde Inicial hasta 5º grado. (4 a 12 años). La desnutrición está minando la salud de la población infantil y adulta , porque además y también como consecuencia de ella, los niveles de parasitación son muy altos llegando a ser crónicos
Las condiciones de vida son muy duras, viven con 30 litros de agua diario que tienen que ir a buscar a una fuente, las necesidades fisiológicas se realizan en pequeños chamizos construidos en un lado de las viviendas o en la misma calle, utilizan velas, candiles, y baterías para el alumbrado de las casas y queroseno y leña para cocinar.
Muchos niños sufren el abandono por parte de los padres, hay casos invisibles de maltratos a los hijos y en muchos casos, y más que visibles, a las madres. Hay un alto índice de desempleo entre los padres y la situación se agrava en muchos casos debido a problemas de alcoholemia. Desolador, ¿no? ¡Bienvenidos al tercer mundo!
Hoy no tengo un buen día, ayer algo me sentó mal y estuve toda la tarde vomitando y hoy estoy un poco floja. No se si fue la comida del comedor, frijoles con arroz y carne seca o un yogur que compre en la tienda de la mansión, que a saber como estaba conservado. Me temo que esto no va a ser infrecuente, ni tampoco la gastroenteritis, que estoy esperando en cualquier momento. Las condiciones sanitarias son pésimas y mi estómago no está acostumbrado a estas comidas.
El desayuno consta de una pasta llena de grumos, hecha con algún cereal andino, Kinua, kiwicha o avena con leche diluida, un trozo de pan y un trozo de queso. Si hay ese día también una pieza de fruta.
La comida la solemos hacer en la calle, a veces comida para llevar de una chifa (restaurante chino) a veces en un comedor y a veces en el comedor del colegio. Siempre consta de Hidratos de carbono, patatas, cereales, arroz y a veces algunos trocitos de pollo, y si el plato es de carne, los trocitos entonces son minúsculos. Las cenas prácticamente son inexistentes o sopas y guisos con una pinta horrenda y suelo comer yogur, cuando hay y fruta. Algún día incluso hemos llegado a compartir un huevo duro. Me muero por una ensalada y un filete a la plancha!! Y bendigo al que inventó el envase al vacío que me permite tener una pequeñas despensa de jamón, lomo y chorizo que me están salvando la vida.
A veces compro algunas galletas o algún chocolate para la casa, pero no quiero comprar cosas diferentes para comer, creo que seria un desprecio hacia ellos. También intento mantener un equilibrio en las veces que invito a Jerenie (coordinadora de los voluntarios y anfitriona) a tomar algo. Para ellos sentarse a tomar un café, que cuesta 1€ es todo un lujo.
Pero, no! Si estáis pensando que estoy en la fase ¿Qué coño hago yo aquí? ¿Quién me ha mandado meterme en esto, con lo bien que yo vivo? No, no estoy en esta fase, aunque supongo que en algún momento u otro llegará.
El Objetivo del proyecto de la ONG es mejorar la nutrición infantil con alimentos andinos y de la localidad y por tanto aumentar el rendimiento escolar de los niños. Para ello se da formación básica de nutrición a los niños, madres y profesores y además se ha habilitado un comedor en el colegio.
La formación es prioritaria para la ONG, puesto que pretende que una vez finalizado el proyecto, las familias sean capaces de dar a sus hijos una dieta equilibrada. Pero el gran problema que nos encontramos es la falta de asistencia de las madres. Algunas no le dan importancia, solo quieren la solución inmediata y que a sus hijos les den de comer ya que muchos de ellos no comerían si no fuera por el colegio. Comprensible, por otro lado. Otras no tienen tiempo porque trabajan en el campo o con los animales y a otras no les deja su marido porque son muy celosos. Si si, habéis oído bien, alguna nos ha contado que ha sufrido de malos tratos por acudir a las reuniones de la escuela. Increíble, no?
El comedor funciona gracias a estudiantes de la universidad de Nutrición que hacen allí las prácticas por un convenio con la ONG y a madres que van rotando para cocinar, atender las mesas y limpiar. Pero, os imagináis una cocina que no dispone de agua corriente? Ni nevera?
La comida tampoco es muy abundante, se intenta hacer una dieta lo más equilibrada posible pero el dinero no llega para comprar carne o pescado y solo pueden tomar hígado de pollo 2 veces por semana.
El otro día no puede evitar que se me saltaran las lagrimas al ver como comían con avidez su plato de kinua con hígado y su media naranja. El porque el presupuesto no da para una pieza de fruta por niño, a pesar de que es la única que van a tomar en todo el día.

No se que va a ser de estos niños cuando el proyecto termine, muchos de ellos solo desayunan un mate, los que tienen más suerte un trozo de pan o queso. Muchos de ellos solo hacen la comida del comedor ya que la cena suele ser un caldo y un mate.
No todo es duro en esta aventura, también tiene sus cosas buenas. Lo más importante es que gracias a vuestros comentarios, bien a través del blog o por email, me hacéis sentir que no estoy sola. Cuando los leo me emociono y me siento privilegiada por tener una familia y unos amigos tan maravillosos. Me alegran, me reconfortan y os aseguro que tiran de mi con fuerza. Gracias a todos.
Ya estoy empezando a descubrir la Arequipa hermosa de las guías. Me encanta pasear por la plaza de armas y sus alrededores y voy descubriendo rincón a rincón el porque de su fama.
Por las mañanas cuando me despierto con el canto del gallo (y no es literatura, es real), lo primero que hago es mirar al omnipresente volcán Misti, con sus 5.822m es visible desde cualquier punto de la ciudad y mira siempre de forma desafiante como guardián de la ciudad.
He podido visitar su Catedral, alguna de sus hermosas Iglesias y pasear por los laberintos del Convento de Santa Catalina, una de las obras arquitectónicas coloniales más fascinantes que con sus 20.000 m ² es una ciudadela dentro de la propia ciudad y un remanso de paz dentro del bullicio de sus calles.
Hoy por fin he podido comer en un restaurante una ensalada y un filete de lomo a la brasa. ¡No os imagináis que festín! Y anoche también pude comprobar por mi misma que la fama de ciudad marchosa es bien merecida. Salimos a tomar Pico Sour, la bebida nacional hecha a base de pisco (aguardiente de uva), zumo de lima, azúcar, clara de huevo y angostura. ¡Caray con el Pisco sour, nos tumbó!
La parte triste de estos pequeños lujos que me permito es que he adquirido la fijación de calcular cuanta comida se podría comprar para los niños con el dinero que me gasto en ellos y me dejan un gusto amargo al cual me he de acostumbrar porque soy consciente de que mi condición de persona privilegiada no va a cambiar por mucho que ayude aquí una temporada.
Estoy convencida de que la aportación más importante que hacemos los voluntarios es la económica. Con este dinero se cubre nuestra manutención, la menor parte, y después está la mayor parte del dinero, que se destina a hacer la compra semanal del comedor durante unos meses. Con esto ya me podría sentir satisfecha y disipar cualquier duda que se pudiera plantear de si realmente nuestro trabajo sirve de algo.
Además colaboramos en la organización y la logística y cada uno aporta los conocimientos que tiene gracias a su profesión.
En mi caso ayudo en las formaciones de nutrición a las madres, preparándolas e impartiéndolas. También me encargo de hacer la compra semanal para el comedor, apoyar a la hora de las comidas y bastante trabajo de oficina.
A pesar de que el trabajo en la escuela pudiera ser el más gratificante por estar en contacto con los niños, es en la oficina donde les estoy siendo de mayor ayuda. Ahora estoy tabulando y haciendo un informe de una encuesta que se ha hecho de aceptación del comedor y que servirá para obtener financiación y apoyo por distintas organizaciones para poder alargar el proyecto y extenderlo a otras comunidades. Tienen muchos datos de índices de mejora de los niños que no saben como manejar y como presentar y es de suma importancia para la continuidad del proyecto. También les voy a ayudar a organizar un congreso al que han sido invitados y que les servirá para darse a conocer. Dado que no tienen experiencia en este tipo de eventos creo que mi aportación puede ser de gran ayuda.
Los puntos “eficacia” y “optimización de recursos” también son objetivos a mejorar, en muchos casos esta ineficacia es debida a falta de formación pero en muchas ocasiones se debe a la cadencia de su ritmo de trabajo y al esfuerzo que están acostumbrados a realizar. Seguro es debido a que su esfuerzo nunca se va a ver recompensado como en una sociedad competitiva como la nuestra.
Pero lo más duro de todo, aunque no lo creáis, es la compra semanal, vamos o bien el Sábado o el Domingo al mercado y compramos unos 60 kilos de comida que después hemos de llevar entre dos personas a la Mansión. Así explicado parece fácil, pero os aseguro que no lo es, aquí no hay carritos, y por supuesto no te llevan la compra a casa. Tenemos que cargarlo en bolsas de plástico, y como muchos taxis no quieren ir hasta allí, tenemos que ir en las combis. Os imagináis el numerito? Pues esta es la vida cotidiana de muchas mujeres, cargando sacos enteros al hombro, bolsas de 20 kg y al niño en la espalda, se hacen una hora en autobús y lo peor de todo es que no se quejan… y el marido?, os preguntareis…..pues bebiendo chicha! Dónde sino?
Otro día me toco llevar una bolsa de 7 Kg de hígados de pollo, la única carne que comen 2 veces por semana, toda chorreando sangre y apestando. Con lo que a mi me gusta el hígado……pues yo iba tan contenta pensado que ese día la comida sería más nutritiva. Y teníais que verles como se lo comen.
Lo que más me cuesta es ver que nos gastamos entre 15 y 20€ por semana y a pesar de la miseria que es, se cuentan las piezas de fruta para que tomen media cada día, que no toman ni carne ni pescado ni leche y solo 1 huevo por semana. Que impotencia y que indignación!
Ya llevo aquí quince días y me voy
acostumbrando al ritmo de vida de Arequipa. Me he acostumbrado a pasar unas tres horas diarias viajando en las combis a ritmo de cumbia, me voy acostumbrando a la comida y las más de las veces a la escasez de la misma. Voy cogiendo el ritmo peruano y ya no me asombra tanto que esperar a alguien durante una hora es lo normal, incluso el que te den plantón no te da derecho a proferir el más mínimo reproche.
Pero ayer la rutina se vio interrumpida, conocí a otra voluntaria que lleva 2 meses por aquí y esta en Arequipa un par de días antes volver a España.
Ha estado en una zona rural a 12 horas de Arequipa, perteneciente al departamento de Cotahuasi, trabajando en un proyecto de capacitación social. Viene contenta por la acogida de la gente en los pueblos y por haber podido disfrutar de unos paisajes espectaculares ya que el cañón del Cotahuasi llega a tener quebradas de hasta 3.300m siendo el más profundo del mundo.
Rápidamente nos hemos organizado para tener un par de tardes libres y “solas”, sin la eterna compañía de la coordinadora (Jereni)
Hemos ido de compras, al cine, a cenar y simplemente a pasear por la ciudad.
Hablamos de muchas cosas pero sobre todo del asunto que nos une que es la ONG. De alguna manera me ha hecho sentir muy bien el saber que todas las dudas, las inquietudes, las penas, las alegrías y los desengaños son compartidos por todos los voluntarios.
Ella estuvo 2 semanas en el proyecto de la Mansión (y dice que no hubiera aguantado mucho más) no por el proyecto en si mismo, sino porque aquí estamos trabajando los 7 días de la semana, pero a pesar de tanta dedicación, debido al ritmo de trabajo de la gente que integra el equipo y a la falta de organización, sentimos en muchas ocasiones que estamos perdiendo el tiempo.
Hoy para despedir a Gema, hemos ido a una Cevichería y por fin he tenido el placer de comprobar lo exquisito que es le Ceviche peruano. Una mezcla de pescado y marisco crudo, marinado en jugo de lima y chile picante y servido con maíz hervido y boniato. Hummm! Es el segundo día de mi estancia que disfruto realmente de la comida!
La pena es que ya se marcha y vuelvo a estar sola. Sin duda voy a echar de menos su compañía.
La gente de la Mansión ya tiene nombre propio, empiezan a tener confianza conmigo y me cuentan sus historias. Cada persona tiene algo que contar, esas cosas que no nos gusta oír porque nos indignan, nos enfurecen y nos dejan con la pena de no poder hacer nada ya que somos conscientes de que la solución a los problemas del tercer mundo no vienen por las soluciones de los problemas individuales.
Está la señora Elvira, es la guardesa del colegio, tiene 45 años y fácilmente se podría pensar que tiene 15 años más. Por darle una choza como vivienda, no cobra nada por vigilar y cuidar el colegio. Hace una comida al día, la que le damos en el comedor, los fines de semana come los restos o nada. Lleva muchos años así y ahora debido a un enfrentamiento personal con la presidenta de la asociación de padres, le echan del colegio. No tiene donde ir, no tiene trabajo y no tiene dinero. ¿Qué va a ser de ella?
La señora Katy, tiene 29 años y tres hijos, se le han caído varios dientes y no tiene dinero para ir al dentista. Su marido dice que esta fea y que no quiere saber nada de ella, solo la mira para despreciarla o insultarla. Le hemos echado en falta unos días y su hija nos ha contado que no viene porque su padre, borracho, le ha pegado y se avergüenza de aparecer con toda la cara morada. Por fin hoy ha aparecido, podeis apreciar las señales de la violencia.
Ni la separación ni las denuncias de se contemplan. Me decía, pero Señorita ¿a dónde voy a ir con tres hijos y sin trabajo, la casa es de mi marido y yo no tengo ningún derecho. ¿Qué puedo hacer?
La señora Felicidad, tiene 24 años y dos hijos. Se está quedando ciega, cree que son cataratas. Aquí no existe la seguridad social, solo hay unos consultorios estatales de medicina general más económicos pero no gratuitos. La consulta al oftalmólogo le cuesta unos 20€ y no tiene dinero para pagarla y aunque pudiera ahorrarlos, ¿para que? Nunca se podrá pagar la operación o el tratamiento.
¿Sigo?.Mejor no
Por fin he tenido dos días de vacaciones después de 17 que llevaba sin descansar. ¡Lo necesitaba!
Me he ido como un turista más a visitar el famoso Cañón del Colca.
Tiene 100Km de longitud y una profundidad de entre 1.000 y 3.191m, siendo el segundo después del Cotahuasi.
Discurre entre volcanes y destaca el Ampato con 6.310m de altitud, famoso porque fue donde se encontró a la momia Juanita, una niña Inca que fue en una gran peregrinación que duro meses desde Cuzco para ser sacrificada. La momia de 500 años, se conservó perfectamente gracias a que se ha mantenido en el hielo durante todo este tiempo. Está en el Museo Santury, aquí en Arequipa y gracias a su estudio están obteniendo mucha información de la civilización Inca.
Las paredes menos escarpadas del cañón están cubiertas de terrazas preincas donde se cultivan gran variedad de cereales, tubérculos y legumbres.

La población indígena de los pueblos que hay a lo largo del cañón, viste con unos trajes alegres y muy elaborados, con vistosos bordados.
Pero lo más destacable del Cañón es la Cruz del Cóndor. Un punto dónde viven algunas familias de Cóndores que suelen salir a volar a primera hora de la mañana. Hemos tenido la suerte de ver a algunos sobrevolando nuestras cabezas con su planear majestuoso.
Por el camino de vuelta a Arequipa, en la reserva nacional de Salinas y Aguada Blanca, hemos podido observar a diferentes alturas varios grupos de todos los camélidos peruanos, llamas, alpacas y vicuñas.
Incluso a los 4.900m de altitud también hemos tenido la serte de ver una vizcacha, un cruce entre conejo y ardilla gigante.
Después de este descanso, vuelta a la realidad. Pongo el despertador a las 5.30 para ir al mercado. Buenas noches.
Supongo que es inevitable el que surjan muchas dudas acerca de cómo se gestionan las ONGs. Todos los voluntarios que pasan por aquí, nos hacemos las mismas preguntas. Pude comprobarlo ayer que llegaron dos más, un Belga y una española que han pasado 3 semanas en el proyecto de Cotahuasi y con los que compartí buenos momentos y alguna que otra copa.
¿Se invierten los recursos donde deben? ¿Cuanta gente vive a costa de la ONG? ¿No es inútil nuestro trabajo? ¿No es verdad que para muchos es más bien una empresa que les proporciona un medio de vida, con la consiguiente pérdida de recursos para los benefactores del proyecto?
Es muy fácil, desde el punto de vista del que nada le falta, criticar a quien se aprovecha de los recursos de la ONG en su propio beneficio. El sentimiento de indignación que provoca empaña la labor que están haciendo y mi cabeza y mi corazón van de un lado a otro, sin decidir qué dirección tomar. Confieso que he estado a punto de dejarlo pero cuando pienso que puedo contribuir en mejorar la vida de los que tanto lo necesitan, me da fuerza para seguir adelante. Aunque esto signifique que otros, que lo necesitan menos, se vean beneficiados. Y aunque no lo creáis, también vosotros con vuestro apoyo me empujáis a seguir.
Ahora me he centrado en hacer un buen informe para que el proyecto obtenga financiación para los próximos 5 años y marcharme tranquila sabiendo estas familias a las que ya tengo cariño no se quedan abandonadas.
A nivel personal, la experiencia del voluntariado me está enseñando muchas cosas. Aprendo cosas de mi misma. He aprendido que se puede vivir con muy poco (4€ diarios?)… y NO PASA NADA. La eterna pegunta que nos hacemos las mujeres cada mañana….¿Y hoy qué me pongo? Ha dejado de tener sentido. Llevo 20 días con los mismos zapatos, el mismo pantalón durante toda una semana y trato de ponerme la ropa más vieja que he traído.
Se puede prescindir de muchas comodidades, no ver la tele, moverte en transporte público o andando, ir llena de polvo, sin maquillar, despeinada y sin oler a perfume.
En 20 días llevo dos catarros y una gastroenteritis…
Como regular, a veces comida basura y a veces de los puestos, ceno un sándwich en mi habitación y solo de vez en cuando me permito algún lujo, como el Ceviche o un buen bistec.
¿Y qué?
La casa es horrible, mi habitación peor que una celda de un penal, las sábanas las mismas durante los 2 meses, el baño sucio, sin espejo, la ducha de lo atascada que está siempre se encharca, el lavabo está a punto de caer y salpica todo el agua, el agua de la ducha suele salir fría, las cucarachas se pasean libremente por la cocina y el baño y los tres perros y el gato de la casa, que les gusta colarse en mi habitación, también tienen sus propios animales de compañía…..pero de verdad que NO PASA NADA.
A pesar de todo me alegro de haber venido. Estoy segura de que todas estas incomodidades algún día me van a servir de algo. De momento el derroche, la ostentación y la opulencia me asquean. Aunque supongo que una vez que este en mi mundo estos sentimientos se adormecerán. Espero que no del todo.
Aprendo también de los demás. En primer lugar de los voluntarios, todos son gente especial, entregada, abnegada, generosa y con buen corazón. Como Pierre y Ángela, casualmente los dos homosexuales, ambos con pareja y ella con hijos, han dejado a sus familias en su mes de vacaciones para hacer el voluntariado. Que os pensabais qué todos los gays están en Chueca?
Y a mucha otra gente corriente, como la señora del mercado a la que compramos la verdura. Es una viejita entrañable, ha perdido a su hija y está al cuidado de sus nietos adolescentes. Ellos no le obedecen, le tratan mal, le insultan. Ella se levanta a las 2 de la mañana para atender su puesto en el mercado, para ganar la plata justa para comer. A pesar de todo, es la única que nos regala algo porque sabe que es para los niños de La Mansión. Dice que le gustaría ser rica para poder dar su dinero a quien más lo necesita. Y yo la creo.
O como esta niña, viene de las montañas, nunca fue a la escuela y ahora a sus 14 años ha decidido que no quiere ser una ignorante como su madre y ha entrado en la escuela, esta en 1°grado aprendiendo a leer, no le importa el ridículo y es feliz, integrada con sus pequeños compañeros. Es admirable!
Los niños también me enseñan que no hace falta tener cientos de juguetes, no hace falta ver la tele, no hace falta vestir la ropa de la marca de moda y que no hace falta obtener todo lo que se desea de forma inmediata para ser feliz. Tienen muchos amigos, viven en la calle, comparten escasos juguetes, una onza de chocolate o un simple helado entre varios.
Sonríen, no son caprichosos, ni exigentes.
A los únicos niños que no veo sonreír son a los que sufren de malos tratos en sus casas. Y son muchos. Sabemos quienes son porque viene con las marcas de la violencia. La plancha parece que es el arma preferida de sus agresores, bien el cable utilizado como látigo o bien la suela caliente en la cara.
Adolfo es uno de ellos, tiene una cara triste, pobre, cuando le miro se me encoge el corazón, que futuro le espera a este niño????
Después de 13 horas viajando el bus me deja a las 6 de la mañana en el cruce de la Panamericana con la carretera de Pisco. Hay mucha gente buscando medio de trasporte para ir a sus trabajos y tras un rato de incertidumbre aparece José, el guía que me llevará al embarcadero para ir a las Islas Ballestas. Como es pronto, vamos al mercado a buscar un puesto donde poder tomar un café. Por el camino me enseña Pisco o más bien lo que queda de esta ciudad que hace un año y medio fue azotada por un terremoto de escala 8 y un tsunami que le siguió destruyendo también todas las pequeñas embarcaciones de los pescadores. Casi no nos acordamos, yo por lo menos lo recordaba vagamente, pero él lo tiene bien presente. Por suerte él y su familia salieron de la casa 5 minutos antes del terremoto y así lograron salvarse. No corrieron la misma suerte más de 1.000 personas que perecieron ese fatídico 15 de Agosto del año pasado. Más de la mitad de la población perdió su casa, entre ellos José, están viviendo en chabolas de cañas ya que no tienen dinero para reconstruir sus casas porque la ayuda del gobierno no llega nunca. Toda la ayuda humanitaria y las ONGs, una vez que dejó de ser noticia, desaparecieron y allí se quedaron con su ciudad prácticamente destruida.
Las islas ballestas son conocidas como las “Galápagos de los pobres” sin embargo son de una gran riqueza. Por el camino se puede contemplar un goglifo de 150m de alto por 50m de ancho llamado el candelabro. No se sabe ni quién, ni cuándo se hizo, ni lo que significa y se le relaciona con las famosas líneas de Nazca.
Durante una hora rodeamos la isla viendo manadas de leones marinos tomando el sol, miles de pingüinos, cormoranes, pelícanos y por desgracia no pudimos ver los flamencos ya que solo están en los meses de Junio a Agosto.
Más tarde voy a la Reserva Nacional de Paracas que ocupa gran parte de la desértica península de Paracas. Este desierto antes de la tercera glaciación fue un mar y todavía es posible encontrar bastantes fósiles marinos mientras caminas por la arena. Son impresionantes sus acantilados y sus playas.
Retrocedo por la Panamericana y tras 3 horas de bus llego a la ciudad de Nazca, ubicada en un desierto y cuyo único atractivo son la enigmáticas líneas que solo son visibles desde el cielo.
En una avioneta y durante una media hora recorremos el desierto admirando estas figuras, más de trescientas, perfectamente dibujadas, algunas de 180m de longitud.
Existen múltiples teorías aunque ninguna probada. ¿Quién hizo estas líneas? Y ¿Porque? ¡Todo un misterio!
Estoy analizando todos los datos que tienen de distintas evaluaciones trimestrales y que no sabían que hacer con ellos ni como presentarlos. ¡Los resultados son buenos!
La totalidad de los niños ha ganado peso, más de la mitad estaban diagnosticados como “situación de desnutrición crónica” y el 30% ha pasado a situación de normalidad.
En un análisis de albúmina, que es un parámetro que nos da una idea del grado de desnutrición, hemos visto que antes de iniciar el proyecto, todos tenían niveles bajos y ahora casi todos tienen niveles normales.

En cuanto a los parásitos, también hemos visto que la situación ha mejorado aunque por desgracia no han desaparecido totalmente.
Si bien es verdad que el funcionamiento de la ONG deja mucho que desear y algún comportamiento es más que dudoso, esto me anima, veo que la situación de los niños mejora y que el proyecto funciona. Estamos a punto de terminar, las vacaciones de verano empiezan en Diciembre y el último análisis se hace a mediados de este mes. Mi trabajo está a punto de terminar, les dejo los informes preparados para que incorporen los últimos datos y se presente el proyecto para obtener financiación. Solo nos queda cruzar los dedos para que lo aprueben y durante los próximos 5 años los niños del colegio de la Mansión tengan su comida asegurada y las familias tengan tiempo para aprender a alimentar, con sus escasos recursos a sus hijos.
Por otro lado ha llegado una voluntaria de España y ahora me siento más acompañada. Después de 1 mes de trabajo, ¿ya llevo un mes?, ¡que rápido ha pasado!, he decidido que me merezco unas vacaciones. El Sábado me voy a Cuzco, para hacer un treck de uno de los Caminos Incas, que después de 5 días, llega hasta Machu Pichu. Dicen que es el treck más famoso del mundo y Machu Pichu uno de los lugares más espectaculares. Mónica, la nueva voluntaria se apunta a hacerlo conmigo. Volveremos cargadas de energía.
Cuzco fue la capital del Imperio Inca y ahora es la capital arqueológica de America. Sus impresionantes muros Incas bordean las estrechas y empinadas calles y fueron la base de las construcciones coloniales de los españoles.
Ahora es una ciudad enfocada al turismo ya que es la puerta a Machu Picchu, miles de turistas de todo el mundo llenan sus calles y los alrededores de Cuzco, el Valle Sagrado donde a lo largo de sus pueblos se pueden visitar varias sitios arqueológicos de gran interes.
Y el camino Inca es la ruta que une a pie, Cuzco con Machu Picchu. Es tan popular que solo dejan hacerlo a un cierto número de personas al día y en la temporada baja, que es ahora hay que hacer una reserva con más de dos meses de antelación. Por este motivo cada vez se está haciendo más popular otra ruta que es otro de los caminos que utilizaban los Incas y que es un poco más largo.
Nos juntamos con un grupo de 15 personas de varias nacionalidades, americanos, canadienses, holandeses, australianos, neozelandeses y franceses. Un grupo divertido con los que hemos compartido momentos muy agradables, menos mal, porque el camino ha sido una experiencia difícil y físicamente muy dura. Creo que a nivel físico, nunca en mi vida he sufrido tanto.

El primer día preparamos nuestros equipos, las mochilas grandes y el equipo de acampada y cocina lo llevan las mulas. Caminamos unas 8 horas hasta llegar a la aldea de Soraypampa, un poblado situado a 3900m, desde donde disfrutamos de unas vistas sensacionales de los Andes. Por la noche pasamos bastante frío, unos 10 grados bajo cero y un viento helador.
El segundo día fue el más duro de todos, caminamos unas 10 horas de las cuales las 4 primeras fue una subida empinada hasta los 4.600m, el punto más alto de la ruta. Aquí la altitud se hace notar, tuve dolor de cabeza durante todo el día, y respirar era casi imposible. Este punto es el paso del Salkantay, un pico nevado de 6270m.
Después de este paso empieza la bajada, unas 6 horas hasta llegar a Qollpapampa a 2890m. Había la posibilidad de ir a unas aguas termales las cuales me perdí porque tuve que quedarme en el campamento a curarme dos enormes ampollas que tenia en los pies.
En el camino además de poder disfrutar de unos paisajes de ensueño, hemos podido ver en algunas aldeas la dura vida de la población andina.
El tercer día el paisaje cambia totalmente, cambiamos las altas montañas nevadas por paisajes interandinos preciosos, cruzando ríos, siguiendo valles y subiendo y bajando hasta una zona que se llama La playa. Después de comer cogemos un bus que nos lleva hasta el pueblo de Santa Teresa donde acampamos. Aquí disfrutamos de un clima semitropical, mucho calor y humedad. En este pueblo hay unas aguas termales que esta vez si que puedo disfrutar. De lo que no disfruto nada es de los miles de mosquitos que nos persiguen y que nos acribillan, seguramente tengo mas de 200 picaduras que aún me duran al día de hoy y que pican a rabiar.
El último día de caminata lo hacemos en tren porque amanece diluviando y no tiene pinta de parar, el tren nos lleva hasta Aguas calientes. Por el camino podemos disfrutar de un paisaje que se llama ceja de selva, la cual posee una gran cantidad de plantaciones de coca, café y árboles frutales. Es un pueblo lleno de bares y restaurantes, aunque el pueblo no tiene nada interesante, es el punto de partida para subir a Machu Picchu y está siempre muy animado.
Por fin día siguiente es el gran día, subimos a la ciudad sagrada de Machu Picchu. El esfuerzo vale la pena. A pesar de ser la segunda vez que lo visito, no ha dejado de impresionarme, con razón esta calificada como una de las maravillas del mundo. Mejor que lo veáis con vuestros propios ojos.
Ya de vuelta en Arequipa, parece mentira, pero es como volver a casa. Me pregunto que sentiré cuando llegue a Madrid. Me moriré de gozo!
En la oficina mañana tenemos la última reunión donde además del informe del proyecto vamos a tener una reunión acerca de temas de organización y marketing para que les sirva en un futuro. Será mi última aportación a la ONG.
El Miércoles haré mis maletas para volver a casa, antes de llegar a Lima voy a hacer la última parada en el camino. Me voy cinco días a la selva amazónica, a la reserva nacional de Manu, cerca de la frontera con Bolivia.
Cuando llegue a Madrid os terminaré de contar esta última parte de mi viaje por Perú, tan distinta a la que he conocido.
Es curioso como por un lado tengo ganas de volver a casa y por otro sé que voy a echar esto de menos. Antes de irme ya siento añoranza, pero lo mío es mirar hacia adelante y ahora el horizonte es la Selva.
Antes de volver a casa quise conocer otra zona de Perú, totalmente
Diferente a la zona andina, El Parque Nacional del Manu. Tras un lago recorrido de 10 horas de autobús desde Cuzco, llegamos al pueblo de Patria. Es uno de los pueblos donde el grupo Sendero Luminoso, antes revolucionario, ahora líder del narcotráfico, opera en las muchas plantaciones ilegales que hay de hoja de coca.
Ya estamos en el Manu, que actualmente es Patrimonio Natural de la Humanidad y la UNESCO lo reconoció como zona núcleo de la Reserva de Biosfera ya que representa parte de la gran diversidad biológica que existe en la Amazonía. Incluso hay una zona de acceso restringido en la cual todavía existen tribus que aún no han tenido ningún contacto con la civilización.
Después de 4 horas de bote, llegamos a la zona de acampada que nos sirve de base para hacer caminatas por la selva. Pudimos pescar, subir a los árboles y bañarnos en aguas termales, disfrutar de la vegetación y dormir acunados con el mágico sonido de la selva.
En esta zona, no sólo la fauna y flora o sus bellos paisajes son de interés. También hay poblaciones nativas amazónicas pertenecientes a diferentes grupos lingüísticos que han ocupado la zona ancestralmente, como son las etnias Matsiguenka, Amahuaca, Yine, Amarakaeri, Huachipaire, Mashco-Piros y Nahua.
Nuestro guía, Abel, pertenece a la etnia Matsiguenka, nació y creció en a selva y es sorprendente como es capaz no solo de ver animales o insectos incluso en la oscuridad, sino olerlos e imitar sus sonidos.
Tuvimos el privilegio de ser invitados a una casa en una población nativa ya que los habitantes del poblado eran amigos suyos.
Durante nuestras caminatas por la selva, pudimos ver al famoso gallito de las rocas, el ave nacional del Perú, monos aulladores, cerdos salvajes, caimanes y cientos de especies de insectos de todos los tamaños y colores y a los cuales aún guardo muchos recuerdos repartidos por toda mi geografía.
Pero no importa, volveré. La llamada de la selva es seductora!

Gestos cotidianos como ducharse sin necesidad de utilizar chanclas, arroparse con sabanas limpias y suaves, abrir la nevera y comer lo que te apetece, abrir el grifo y beber agua, conducir, elegir que ponerte de un armario lleno de ropa.....me han resultado agradables, pero extrañas. Al mismo tiempo tengo un sentimiento de gratitud por poder disfrutarlas pero también pena por saber que hay gente, ahora con nombre propio, que nunca podrá tenerlo.

Echaré de menos, el bullicio de las calles de Arequipa, las ruidosas combis con los cobradores gritando el recorrido, los desayunos con el abuelo Juan, riendo y dando su comida a Tiki tiki (el gato), el colorido de su gente, el ajetreo de los mercados, la música de las cumbias y los huaynos.
También recordaré a las nutricionistas que colaboran en el proyecto y que en la última noche que pasé en Arequipa hicieron que me emocionara cuando al despedirse me agradecieron mi colaboración de forma sincera y me aseguraban que mi viaje había merecido la pena.
Sin duda esto me anima a repetir la experiencia, no se cuando no se dónde pero os lo volveré a contar!

¡¡¡Gracias a todos por vuestro cariño y nos vemos pronto!!!