Estoy analizando todos los datos que tienen de distintas evaluaciones trimestrales y que no sabían que hacer con ellos ni como presentarlos. ¡Los resultados son buenos!
La totalidad de los niños ha ganado peso, más de la mitad estaban diagnosticados como “situación de desnutrición crónica” y el 30% ha pasado a situación de normalidad.
En un análisis de albúmina, que es un parámetro que nos da una idea del grado de desnutrición, hemos visto que antes de iniciar el proyecto, todos tenían niveles bajos y ahora casi todos tienen niveles normales.

En cuanto a los parásitos, también hemos visto que la situación ha mejorado aunque por desgracia no han desaparecido totalmente.
Si bien es verdad que el funcionamiento de la ONG deja mucho que desear y algún comportamiento es más que dudoso, esto me anima, veo que la situación de los niños mejora y que el proyecto funciona. Estamos a punto de terminar, las vacaciones de verano empiezan en Diciembre y el último análisis se hace a mediados de este mes. Mi trabajo está a punto de terminar, les dejo los informes preparados para que incorporen los últimos datos y se presente el proyecto para obtener financiación. Solo nos queda cruzar los dedos para que lo aprueben y durante los próximos 5 años los niños del colegio de la Mansión tengan su comida asegurada y las familias tengan tiempo para aprender a alimentar, con sus escasos recursos a sus hijos.
Por otro lado ha llegado una voluntaria de España y ahora me siento más acompañada. Después de 1 mes de trabajo, ¿ya llevo un mes?, ¡que rápido ha pasado!, he decidido que me merezco unas vacaciones. El Sábado me voy a Cuzco, para hacer un treck de uno de los Caminos Incas, que después de 5 días, llega hasta Machu Pichu. Dicen que es el treck más famoso del mundo y Machu Pichu uno de los lugares más espectaculares. Mónica, la nueva voluntaria se apunta a hacerlo conmigo. Volveremos cargadas de energía.
Comentarios
¿Nos contarás como te ha ido el paseito? ¿o qué?
¡Hola Mª José! Me dijo Nieves que tenías este blog y le pedí la dirección hace unos días. Lo he leído todo casi de un tirón; me ha enganchado este relato de tus andanzas y tus vivencias, con ese estilo que empleas, directo y fresco, nada sensiblero; como sin darse importancia, como eres tú, vamos...
Ya llevas más o menos la mitad del tiempo. Supongo, ya nos lo cuentas, que está siendo duro, sobre todo los comienzos con los catarros, la gastroenteritis... ¡madre mía! TAmbién parece según se avanza en la lectura del blog, que lo peor ha pasado. Me alegro.
¡Pero si yo fui a la selva de Tailandia de turista, 3 días y decía que aquello era una mini-mili!
Me imagino que una experiencia como ésta, cómo ya han dicho otros por aquí, te da una visión nueva, más matizada del mundo y de la vida, más ligada a la realidad más cruel, esa a la que, por nuestra naturaleza humana y como una autodefensa, tratamos de no mirar de frente. Y esa nueva mirada, es algo que llevarás contigo para siempre, pese a todas las dudas y sinsabores que hayas padecido. Y es que, como dice tu hermano, la myoría no tenemos los huevos que tienes tú para hacer eso tan admirable que estás haciendo... así sin darte importancia.
Por otro lado, estoy de acuerdo también con quienes lanzan la idea de que puesto que no eres responsable ni de la pobreza ni de las injusticias de este mundo, debes cuidarte y alimentarte lo mejor que puedas, para realizar bien tu tarea allí en este tiempo. A pesar de tu admirable entrega de tiempo, recursos, conocimientos y energías, no eres una misionera y me imagino que no estás allí ni para ganar el cielo ni para mortificarte más de lo que ya de por sí es aquello... Puedes permitirte ser práctica - cuando toque - mientras estés allí, pues precisamente creo que es la fuerza mística y espiritual de esta increíble vivencia, lo que, aunque amortiguado a medida que actúen el tiempo y la distancia, te acompañará siempre.
Estoy impresionada con casi todas las historias que cuentas: la desnutrición de los niños, el maltrato, la desesperanza y la impotencia de los que nada tienen... No porque nunca lo hubiera oido (basta con poner algún canal de TV un poco escogido), sino porque el hecho de que lo cuentes tú (alguien de mi entorno, con quien me he ido de copas y al cine y a esquiar, etc) y no la tele, lo acerca, lo agranda y le da autenticidad, le da categoría de un valioso testimonio.
Bueno, valiente, seguiré leyéndote. A ver qué tal te ha ido en estos días de ruta Inca. Seguro que muy bien, ya nos contarás. Aunque hace ya días que no escribes nada... ¿no te habrá dado el mal de altura ese?
Besos y hasta pronto.