El Camino Inca
Cuzco fue la capital del Imperio Inca y ahora es la capital arqueológica de America. Sus impresionantes muros Incas bordean las estrechas y empinadas calles y fueron la base de las construcciones coloniales de los españoles.
Ahora es una ciudad enfocada al turismo ya que es la puerta a Machu Picchu, miles de turistas de todo el mundo llenan sus calles y los alrededores de Cuzco, el Valle Sagrado donde a lo largo de sus pueblos se pueden visitar varias sitios arqueológicos de gran interes.
Y el camino Inca es la ruta que une a pie, Cuzco con Machu Picchu. Es tan popular que solo dejan hacerlo a un cierto número de personas al día y en la temporada baja, que es ahora hay que hacer una reserva con más de dos meses de antelación. Por este motivo cada vez se está haciendo más popular otra ruta que es otro de los caminos que utilizaban los Incas y que es un poco más largo.
Nos juntamos con un grupo de 15 personas de varias nacionalidades, americanos, canadienses, holandeses, australianos, neozelandeses y franceses. Un grupo divertido con los que hemos compartido momentos muy agradables, menos mal, porque el camino ha sido una experiencia difícil y físicamente muy dura. Creo que a nivel físico, nunca en mi vida he sufrido tanto.

El primer día preparamos nuestros equipos, las mochilas grandes y el equipo de acampada y cocina lo llevan las mulas. Caminamos unas 8 horas hasta llegar a la aldea de Soraypampa, un poblado situado a 3900m, desde donde disfrutamos de unas vistas sensacionales de los Andes. Por la noche pasamos bastante frío, unos 10 grados bajo cero y un viento helador.
El segundo día fue el más duro de todos, caminamos unas 10 horas de las cuales las 4 primeras fue una subida empinada hasta los 4.600m, el punto más alto de la ruta. Aquí la altitud se hace notar, tuve dolor de cabeza durante todo el día, y respirar era casi imposible. Este punto es el paso del Salkantay, un pico nevado de 6270m.
Después de este paso empieza la bajada, unas 6 horas hasta llegar a Qollpapampa a 2890m. Había la posibilidad de ir a unas aguas termales las cuales me perdí porque tuve que quedarme en el campamento a curarme dos enormes ampollas que tenia en los pies.
En el camino además de poder disfrutar de unos paisajes de ensueño, hemos podido ver en algunas aldeas la dura vida de la población andina.
El tercer día el paisaje cambia totalmente, cambiamos las altas montañas nevadas por paisajes interandinos preciosos, cruzando ríos, siguiendo valles y subiendo y bajando hasta una zona que se llama La playa. Después de comer cogemos un bus que nos lleva hasta el pueblo de Santa Teresa donde acampamos. Aquí disfrutamos de un clima semitropical, mucho calor y humedad. En este pueblo hay unas aguas termales que esta vez si que puedo disfrutar. De lo que no disfruto nada es de los miles de mosquitos que nos persiguen y que nos acribillan, seguramente tengo mas de 200 picaduras que aún me duran al día de hoy y que pican a rabiar.
El último día de caminata lo hacemos en tren porque amanece diluviando y no tiene pinta de parar, el tren nos lleva hasta Aguas calientes. Por el camino podemos disfrutar de un paisaje que se llama ceja de selva, la cual posee una gran cantidad de plantaciones de coca, café y árboles frutales. Es un pueblo lleno de bares y restaurantes, aunque el pueblo no tiene nada interesante, es el punto de partida para subir a Machu Picchu y está siempre muy animado.
Por fin día siguiente es el gran día, subimos a la ciudad sagrada de Machu Picchu. El esfuerzo vale la pena. A pesar de ser la segunda vez que lo visito, no ha dejado de impresionarme, con razón esta calificada como una de las maravillas del mundo. Mejor que lo veáis con vuestros propios ojos.