Es emocionante volar con un billete sujeto a espacio, hasta el último momento en la puerta de embarque no sabes si el comandante te dejará subir al avión. Por suerte y gracias a la ayuda mi amigo Argi conseguí que me admitieran. Ya estaba, por fin mi viaje a Perú había comenzado!
Después de doce horas vuelo, aterrizamos en el aeropuerto de Lima. Lo primero era comprar un vuelo a Arequipa, mi destino final. Decidí sacarlo para el dia siguiente por la noche lo que me permitía pasar unas horas en la ciudad.
Tomé un taxi oficial ya que estaba bien advertida de no coger uno no oficial. El aeropuerto esta en medio del barrio del Callao, uno de los más peligroso de Lima, los taxistas cierran todos los seguros y las ventanillas, te advierten de no enseñar nada de valor y no paran a no ser que sea absolutamente necesario. El panorama es deprimente, según gente de aquí, todos los que viven en este barrio se dedican a la delincuencia, el narco y es donde residen los pandilleros, que están sembrando de delincuencia las calles de Lima.
El hotel está situado a dos cuadras de la plaza de Armas o Plaza Mayor y es donde están la mayor parte de los monumentos. En ella se encuentran la Catedral y el Palcio presidencial, donde reside nuestro amigo Alán Garcia.
En el monasterio de San Francisco, donde hay unas imponentes catacumbas, conocí a un Limeño, fotógrafo de profesión que estaba haciendo un reportaje del Monasterio y que me acompañó es resto del día ofreciéndome una perspectiva de Lima mucho más rica, me habló de política, de cultura y de la sociedad Limeña y pudimos pasear por el decadente y peligroso barrio de Rimac que de otra forma yo sola no hubiera visitado.
Lima con sus 13 mill de habitantes es una ciudad de contrastes, bella, animada, con barrios residenciales donde viven los más ricos y con sus barrios de chabolas donde sobreviven los más pobres.
La segunda ciudad del Perú es conocida como "la ciudad blanca" porque sus casas coloniales fueron construidas con una piedra volcánica blanca que resplandece a la luz del sol. Está situada en una de las zonas más agrestes del país, rodeada de volcanes activos, aguas termales, desiertos andinos y los cañones más profundos del planeta.
Los turistas disfrutan con sus monumentos, sus casas coloniales, sus restaurantes de comida arequipeña y su activa vida nocturna.
Pero la Arequipa que yo he conocido, no es blanca, es gris por el polvo de sus calles, sus casas están sin terminar porque no hay plata, los restaurantes son habitaciones con menú por 1€ y la vida social la haces en la combi, durante la hora de trayecto de casa al trabajo, porque no se puede coger un taxi, es muy caro, 2€ y se deja para ocasiones especiales. Como el otro dia que fuimos al cine, un cine que me recordaba al cine de barrio de la infancia, decadente, sucio, ruidoso, donde se bebe Inca kola y se come maní. Por cierto la película era de un director peruano, un dramón horrible, mezcla de Joselito indígena y Marcos buscando a su mama, en este caso su papá, en el altiplano.
Esta es mi casa, está muy a las afueras de Arequipa y es un barrio de los más humildes. La familia también lo es, pero eso si cariñosos, buena gente, educados y generosos. El más entrañable es el abuelo Juan, se levanta a eso de las 5 de la mañana para tomar su baño de sol antes del desayuno. A veces me siento con él a conversar, aunque me cuesta entenderle, es quechua-hablante y como el dice, "señorita el español se me hace difícil". Pero a mi me gusta escucharle porque mientras habla sonríe mucho, se le ve feliz, a pesar de que su vida, me consta no ha sido fácil.

Aquí hasta el clima es duro. Por las mañanas sientes que el sol abrasa tu piel, pero en cuanto se oculta el frío se apodera de ti y el viento es helador. No me extraña este resfriado que he cogido
Este fin de semana espero poder visitar la Arequipa de las guias, pero seguro que la voy a ver con unos ojos diferentes a los del turista.
La Mansión es la zona dónde se desarrolla el programa de la ONG. Está formada por un conjunto de 7 “pueblos jóvenes”, son pueblos que han ido surgiendo en los alrededores de las ciudades a modo de chabolas. Es donde viven los más pobres y los marginados. No tienen calles asfaltadas, no disponen de agua corriente y solo alguno de ellos tienen electricidad.
Allí hay una pequeña escuela a la que asisten unos 85 niños desde Inicial hasta 5º grado. (4 a 12 años). La desnutrición está minando la salud de la población infantil y adulta , porque además y también como consecuencia de ella, los niveles de parasitación son muy altos llegando a ser crónicos
Las condiciones de vida son muy duras, viven con 30 litros de agua diario que tienen que ir a buscar a una fuente, las necesidades fisiológicas se realizan en pequeños chamizos construidos en un lado de las viviendas o en la misma calle, utilizan velas, candiles, y baterías para el alumbrado de las casas y queroseno y leña para cocinar.
Muchos niños sufren el abandono por parte de los padres, hay casos invisibles de maltratos a los hijos y en muchos casos, y más que visibles, a las madres. Hay un alto índice de desempleo entre los padres y la situación se agrava en muchos casos debido a problemas de alcoholemia. Desolador, ¿no? ¡Bienvenidos al tercer mundo!
Hoy no tengo un buen día, ayer algo me sentó mal y estuve toda la tarde vomitando y hoy estoy un poco floja. No se si fue la comida del comedor, frijoles con arroz y carne seca o un yogur que compre en la tienda de la mansión, que a saber como estaba conservado. Me temo que esto no va a ser infrecuente, ni tampoco la gastroenteritis, que estoy esperando en cualquier momento. Las condiciones sanitarias son pésimas y mi estómago no está acostumbrado a estas comidas.
El desayuno consta de una pasta llena de grumos, hecha con algún cereal andino, Kinua, kiwicha o avena con leche diluida, un trozo de pan y un trozo de queso. Si hay ese día también una pieza de fruta.
La comida la solemos hacer en la calle, a veces comida para llevar de una chifa (restaurante chino) a veces en un comedor y a veces en el comedor del colegio. Siempre consta de Hidratos de carbono, patatas, cereales, arroz y a veces algunos trocitos de pollo, y si el plato es de carne, los trocitos entonces son minúsculos. Las cenas prácticamente son inexistentes o sopas y guisos con una pinta horrenda y suelo comer yogur, cuando hay y fruta. Algún día incluso hemos llegado a compartir un huevo duro. Me muero por una ensalada y un filete a la plancha!! Y bendigo al que inventó el envase al vacío que me permite tener una pequeñas despensa de jamón, lomo y chorizo que me están salvando la vida.
A veces compro algunas galletas o algún chocolate para la casa, pero no quiero comprar cosas diferentes para comer, creo que seria un desprecio hacia ellos. También intento mantener un equilibrio en las veces que invito a Jerenie (coordinadora de los voluntarios y anfitriona) a tomar algo. Para ellos sentarse a tomar un café, que cuesta 1€ es todo un lujo.
Pero, no! Si estáis pensando que estoy en la fase ¿Qué coño hago yo aquí? ¿Quién me ha mandado meterme en esto, con lo bien que yo vivo? No, no estoy en esta fase, aunque supongo que en algún momento u otro llegará.
El Objetivo del proyecto de la ONG es mejorar la nutrición infantil con alimentos andinos y de la localidad y por tanto aumentar el rendimiento escolar de los niños. Para ello se da formación básica de nutrición a los niños, madres y profesores y además se ha habilitado un comedor en el colegio.
La formación es prioritaria para la ONG, puesto que pretende que una vez finalizado el proyecto, las familias sean capaces de dar a sus hijos una dieta equilibrada. Pero el gran problema que nos encontramos es la falta de asistencia de las madres. Algunas no le dan importancia, solo quieren la solución inmediata y que a sus hijos les den de comer ya que muchos de ellos no comerían si no fuera por el colegio. Comprensible, por otro lado. Otras no tienen tiempo porque trabajan en el campo o con los animales y a otras no les deja su marido porque son muy celosos. Si si, habéis oído bien, alguna nos ha contado que ha sufrido de malos tratos por acudir a las reuniones de la escuela. Increíble, no?
El comedor funciona gracias a estudiantes de la universidad de Nutrición que hacen allí las prácticas por un convenio con la ONG y a madres que van rotando para cocinar, atender las mesas y limpiar. Pero, os imagináis una cocina que no dispone de agua corriente? Ni nevera?
La comida tampoco es muy abundante, se intenta hacer una dieta lo más equilibrada posible pero el dinero no llega para comprar carne o pescado y solo pueden tomar hígado de pollo 2 veces por semana.
El otro día no puede evitar que se me saltaran las lagrimas al ver como comían con avidez su plato de kinua con hígado y su media naranja. El porque el presupuesto no da para una pieza de fruta por niño, a pesar de que es la única que van a tomar en todo el día.

No se que va a ser de estos niños cuando el proyecto termine, muchos de ellos solo desayunan un mate, los que tienen más suerte un trozo de pan o queso. Muchos de ellos solo hacen la comida del comedor ya que la cena suele ser un caldo y un mate.
No todo es duro en esta aventura, también tiene sus cosas buenas. Lo más importante es que gracias a vuestros comentarios, bien a través del blog o por email, me hacéis sentir que no estoy sola. Cuando los leo me emociono y me siento privilegiada por tener una familia y unos amigos tan maravillosos. Me alegran, me reconfortan y os aseguro que tiran de mi con fuerza. Gracias a todos.
Ya estoy empezando a descubrir la Arequipa hermosa de las guías. Me encanta pasear por la plaza de armas y sus alrededores y voy descubriendo rincón a rincón el porque de su fama.
Por las mañanas cuando me despierto con el canto del gallo (y no es literatura, es real), lo primero que hago es mirar al omnipresente volcán Misti, con sus 5.822m es visible desde cualquier punto de la ciudad y mira siempre de forma desafiante como guardián de la ciudad.
He podido visitar su Catedral, alguna de sus hermosas Iglesias y pasear por los laberintos del Convento de Santa Catalina, una de las obras arquitectónicas coloniales más fascinantes que con sus 20.000 m ² es una ciudadela dentro de la propia ciudad y un remanso de paz dentro del bullicio de sus calles.
Hoy por fin he podido comer en un restaurante una ensalada y un filete de lomo a la brasa. ¡No os imagináis que festín! Y anoche también pude comprobar por mi misma que la fama de ciudad marchosa es bien merecida. Salimos a tomar Pico Sour, la bebida nacional hecha a base de pisco (aguardiente de uva), zumo de lima, azúcar, clara de huevo y angostura. ¡Caray con el Pisco sour, nos tumbó!
La parte triste de estos pequeños lujos que me permito es que he adquirido la fijación de calcular cuanta comida se podría comprar para los niños con el dinero que me gasto en ellos y me dejan un gusto amargo al cual me he de acostumbrar porque soy consciente de que mi condición de persona privilegiada no va a cambiar por mucho que ayude aquí una temporada.
Estoy convencida de que la aportación más importante que hacemos los voluntarios es la económica. Con este dinero se cubre nuestra manutención, la menor parte, y después está la mayor parte del dinero, que se destina a hacer la compra semanal del comedor durante unos meses. Con esto ya me podría sentir satisfecha y disipar cualquier duda que se pudiera plantear de si realmente nuestro trabajo sirve de algo.
Además colaboramos en la organización y la logística y cada uno aporta los conocimientos que tiene gracias a su profesión.
En mi caso ayudo en las formaciones de nutrición a las madres, preparándolas e impartiéndolas. También me encargo de hacer la compra semanal para el comedor, apoyar a la hora de las comidas y bastante trabajo de oficina.
A pesar de que el trabajo en la escuela pudiera ser el más gratificante por estar en contacto con los niños, es en la oficina donde les estoy siendo de mayor ayuda. Ahora estoy tabulando y haciendo un informe de una encuesta que se ha hecho de aceptación del comedor y que servirá para obtener financiación y apoyo por distintas organizaciones para poder alargar el proyecto y extenderlo a otras comunidades. Tienen muchos datos de índices de mejora de los niños que no saben como manejar y como presentar y es de suma importancia para la continuidad del proyecto. También les voy a ayudar a organizar un congreso al que han sido invitados y que les servirá para darse a conocer. Dado que no tienen experiencia en este tipo de eventos creo que mi aportación puede ser de gran ayuda.
Los puntos “eficacia” y “optimización de recursos” también son objetivos a mejorar, en muchos casos esta ineficacia es debida a falta de formación pero en muchas ocasiones se debe a la cadencia de su ritmo de trabajo y al esfuerzo que están acostumbrados a realizar. Seguro es debido a que su esfuerzo nunca se va a ver recompensado como en una sociedad competitiva como la nuestra.
Pero lo más duro de todo, aunque no lo creáis, es la compra semanal, vamos o bien el Sábado o el Domingo al mercado y compramos unos 60 kilos de comida que después hemos de llevar entre dos personas a la Mansión. Así explicado parece fácil, pero os aseguro que no lo es, aquí no hay carritos, y por supuesto no te llevan la compra a casa. Tenemos que cargarlo en bolsas de plástico, y como muchos taxis no quieren ir hasta allí, tenemos que ir en las combis. Os imagináis el numerito? Pues esta es la vida cotidiana de muchas mujeres, cargando sacos enteros al hombro, bolsas de 20 kg y al niño en la espalda, se hacen una hora en autobús y lo peor de todo es que no se quejan… y el marido?, os preguntareis…..pues bebiendo chicha! Dónde sino?
Otro día me toco llevar una bolsa de 7 Kg de hígados de pollo, la única carne que comen 2 veces por semana, toda chorreando sangre y apestando. Con lo que a mi me gusta el hígado……pues yo iba tan contenta pensado que ese día la comida sería más nutritiva. Y teníais que verles como se lo comen.
Lo que más me cuesta es ver que nos gastamos entre 15 y 20€ por semana y a pesar de la miseria que es, se cuentan las piezas de fruta para que tomen media cada día, que no toman ni carne ni pescado ni leche y solo 1 huevo por semana. Que impotencia y que indignación!
Ya llevo aquí quince días y me voy
acostumbrando al ritmo de vida de Arequipa. Me he acostumbrado a pasar unas tres horas diarias viajando en las combis a ritmo de cumbia, me voy acostumbrando a la comida y las más de las veces a la escasez de la misma. Voy cogiendo el ritmo peruano y ya no me asombra tanto que esperar a alguien durante una hora es lo normal, incluso el que te den plantón no te da derecho a proferir el más mínimo reproche.
Pero ayer la rutina se vio interrumpida, conocí a otra voluntaria que lleva 2 meses por aquí y esta en Arequipa un par de días antes volver a España.
Ha estado en una zona rural a 12 horas de Arequipa, perteneciente al departamento de Cotahuasi, trabajando en un proyecto de capacitación social. Viene contenta por la acogida de la gente en los pueblos y por haber podido disfrutar de unos paisajes espectaculares ya que el cañón del Cotahuasi llega a tener quebradas de hasta 3.300m siendo el más profundo del mundo.
Rápidamente nos hemos organizado para tener un par de tardes libres y “solas”, sin la eterna compañía de la coordinadora (Jereni)
Hemos ido de compras, al cine, a cenar y simplemente a pasear por la ciudad.
Hablamos de muchas cosas pero sobre todo del asunto que nos une que es la ONG. De alguna manera me ha hecho sentir muy bien el saber que todas las dudas, las inquietudes, las penas, las alegrías y los desengaños son compartidos por todos los voluntarios.
Ella estuvo 2 semanas en el proyecto de la Mansión (y dice que no hubiera aguantado mucho más) no por el proyecto en si mismo, sino porque aquí estamos trabajando los 7 días de la semana, pero a pesar de tanta dedicación, debido al ritmo de trabajo de la gente que integra el equipo y a la falta de organización, sentimos en muchas ocasiones que estamos perdiendo el tiempo.
Hoy para despedir a Gema, hemos ido a una Cevichería y por fin he tenido el placer de comprobar lo exquisito que es le Ceviche peruano. Una mezcla de pescado y marisco crudo, marinado en jugo de lima y chile picante y servido con maíz hervido y boniato. Hummm! Es el segundo día de mi estancia que disfruto realmente de la comida!
La pena es que ya se marcha y vuelvo a estar sola. Sin duda voy a echar de menos su compañía.
La gente de la Mansión ya tiene nombre propio, empiezan a tener confianza conmigo y me cuentan sus historias. Cada persona tiene algo que contar, esas cosas que no nos gusta oír porque nos indignan, nos enfurecen y nos dejan con la pena de no poder hacer nada ya que somos conscientes de que la solución a los problemas del tercer mundo no vienen por las soluciones de los problemas individuales.
Está la señora Elvira, es la guardesa del colegio, tiene 45 años y fácilmente se podría pensar que tiene 15 años más. Por darle una choza como vivienda, no cobra nada por vigilar y cuidar el colegio. Hace una comida al día, la que le damos en el comedor, los fines de semana come los restos o nada. Lleva muchos años así y ahora debido a un enfrentamiento personal con la presidenta de la asociación de padres, le echan del colegio. No tiene donde ir, no tiene trabajo y no tiene dinero. ¿Qué va a ser de ella?
La señora Katy, tiene 29 años y tres hijos, se le han caído varios dientes y no tiene dinero para ir al dentista. Su marido dice que esta fea y que no quiere saber nada de ella, solo la mira para despreciarla o insultarla. Le hemos echado en falta unos días y su hija nos ha contado que no viene porque su padre, borracho, le ha pegado y se avergüenza de aparecer con toda la cara morada. Por fin hoy ha aparecido, podeis apreciar las señales de la violencia.
Ni la separación ni las denuncias de se contemplan. Me decía, pero Señorita ¿a dónde voy a ir con tres hijos y sin trabajo, la casa es de mi marido y yo no tengo ningún derecho. ¿Qué puedo hacer?
La señora Felicidad, tiene 24 años y dos hijos. Se está quedando ciega, cree que son cataratas. Aquí no existe la seguridad social, solo hay unos consultorios estatales de medicina general más económicos pero no gratuitos. La consulta al oftalmólogo le cuesta unos 20€ y no tiene dinero para pagarla y aunque pudiera ahorrarlos, ¿para que? Nunca se podrá pagar la operación o el tratamiento.
¿Sigo?.Mejor no
Por fin he tenido dos días de vacaciones después de 17 que llevaba sin descansar. ¡Lo necesitaba!
Me he ido como un turista más a visitar el famoso Cañón del Colca.
Tiene 100Km de longitud y una profundidad de entre 1.000 y 3.191m, siendo el segundo después del Cotahuasi.
Discurre entre volcanes y destaca el Ampato con 6.310m de altitud, famoso porque fue donde se encontró a la momia Juanita, una niña Inca que fue en una gran peregrinación que duro meses desde Cuzco para ser sacrificada. La momia de 500 años, se conservó perfectamente gracias a que se ha mantenido en el hielo durante todo este tiempo. Está en el Museo Santury, aquí en Arequipa y gracias a su estudio están obteniendo mucha información de la civilización Inca.
Las paredes menos escarpadas del cañón están cubiertas de terrazas preincas donde se cultivan gran variedad de cereales, tubérculos y legumbres.

La población indígena de los pueblos que hay a lo largo del cañón, viste con unos trajes alegres y muy elaborados, con vistosos bordados.
Pero lo más destacable del Cañón es la Cruz del Cóndor. Un punto dónde viven algunas familias de Cóndores que suelen salir a volar a primera hora de la mañana. Hemos tenido la suerte de ver a algunos sobrevolando nuestras cabezas con su planear majestuoso.
Por el camino de vuelta a Arequipa, en la reserva nacional de Salinas y Aguada Blanca, hemos podido observar a diferentes alturas varios grupos de todos los camélidos peruanos, llamas, alpacas y vicuñas.
Incluso a los 4.900m de altitud también hemos tenido la serte de ver una vizcacha, un cruce entre conejo y ardilla gigante.
Después de este descanso, vuelta a la realidad. Pongo el despertador a las 5.30 para ir al mercado. Buenas noches.
Supongo que es inevitable el que surjan muchas dudas acerca de cómo se gestionan las ONGs. Todos los voluntarios que pasan por aquí, nos hacemos las mismas preguntas. Pude comprobarlo ayer que llegaron dos más, un Belga y una española que han pasado 3 semanas en el proyecto de Cotahuasi y con los que compartí buenos momentos y alguna que otra copa.
¿Se invierten los recursos donde deben? ¿Cuanta gente vive a costa de la ONG? ¿No es inútil nuestro trabajo? ¿No es verdad que para muchos es más bien una empresa que les proporciona un medio de vida, con la consiguiente pérdida de recursos para los benefactores del proyecto?
Es muy fácil, desde el punto de vista del que nada le falta, criticar a quien se aprovecha de los recursos de la ONG en su propio beneficio. El sentimiento de indignación que provoca empaña la labor que están haciendo y mi cabeza y mi corazón van de un lado a otro, sin decidir qué dirección tomar. Confieso que he estado a punto de dejarlo pero cuando pienso que puedo contribuir en mejorar la vida de los que tanto lo necesitan, me da fuerza para seguir adelante. Aunque esto signifique que otros, que lo necesitan menos, se vean beneficiados. Y aunque no lo creáis, también vosotros con vuestro apoyo me empujáis a seguir.
Ahora me he centrado en hacer un buen informe para que el proyecto obtenga financiación para los próximos 5 años y marcharme tranquila sabiendo estas familias a las que ya tengo cariño no se quedan abandonadas.
A nivel personal, la experiencia del voluntariado me está enseñando muchas cosas. Aprendo cosas de mi misma. He aprendido que se puede vivir con muy poco (4€ diarios?)… y NO PASA NADA. La eterna pegunta que nos hacemos las mujeres cada mañana….¿Y hoy qué me pongo? Ha dejado de tener sentido. Llevo 20 días con los mismos zapatos, el mismo pantalón durante toda una semana y trato de ponerme la ropa más vieja que he traído.
Se puede prescindir de muchas comodidades, no ver la tele, moverte en transporte público o andando, ir llena de polvo, sin maquillar, despeinada y sin oler a perfume.
En 20 días llevo dos catarros y una gastroenteritis…
Como regular, a veces comida basura y a veces de los puestos, ceno un sándwich en mi habitación y solo de vez en cuando me permito algún lujo, como el Ceviche o un buen bistec.
¿Y qué?
La casa es horrible, mi habitación peor que una celda de un penal, las sábanas las mismas durante los 2 meses, el baño sucio, sin espejo, la ducha de lo atascada que está siempre se encharca, el lavabo está a punto de caer y salpica todo el agua, el agua de la ducha suele salir fría, las cucarachas se pasean libremente por la cocina y el baño y los tres perros y el gato de la casa, que les gusta colarse en mi habitación, también tienen sus propios animales de compañía…..pero de verdad que NO PASA NADA.
A pesar de todo me alegro de haber venido. Estoy segura de que todas estas incomodidades algún día me van a servir de algo. De momento el derroche, la ostentación y la opulencia me asquean. Aunque supongo que una vez que este en mi mundo estos sentimientos se adormecerán. Espero que no del todo.
Aprendo también de los demás. En primer lugar de los voluntarios, todos son gente especial, entregada, abnegada, generosa y con buen corazón. Como Pierre y Ángela, casualmente los dos homosexuales, ambos con pareja y ella con hijos, han dejado a sus familias en su mes de vacaciones para hacer el voluntariado. Que os pensabais qué todos los gays están en Chueca?
Y a mucha otra gente corriente, como la señora del mercado a la que compramos la verdura. Es una viejita entrañable, ha perdido a su hija y está al cuidado de sus nietos adolescentes. Ellos no le obedecen, le tratan mal, le insultan. Ella se levanta a las 2 de la mañana para atender su puesto en el mercado, para ganar la plata justa para comer. A pesar de todo, es la única que nos regala algo porque sabe que es para los niños de La Mansión. Dice que le gustaría ser rica para poder dar su dinero a quien más lo necesita. Y yo la creo.
O como esta niña, viene de las montañas, nunca fue a la escuela y ahora a sus 14 años ha decidido que no quiere ser una ignorante como su madre y ha entrado en la escuela, esta en 1°grado aprendiendo a leer, no le importa el ridículo y es feliz, integrada con sus pequeños compañeros. Es admirable!
Los niños también me enseñan que no hace falta tener cientos de juguetes, no hace falta ver la tele, no hace falta vestir la ropa de la marca de moda y que no hace falta obtener todo lo que se desea de forma inmediata para ser feliz. Tienen muchos amigos, viven en la calle, comparten escasos juguetes, una onza de chocolate o un simple helado entre varios.
Sonríen, no son caprichosos, ni exigentes.
A los únicos niños que no veo sonreír son a los que sufren de malos tratos en sus casas. Y son muchos. Sabemos quienes son porque viene con las marcas de la violencia. La plancha parece que es el arma preferida de sus agresores, bien el cable utilizado como látigo o bien la suela caliente en la cara.
Adolfo es uno de ellos, tiene una cara triste, pobre, cuando le miro se me encoge el corazón, que futuro le espera a este niño????