Después de 13 horas viajando el bus me deja a las 6 de la mañana en el cruce de la Panamericana con la carretera de Pisco. Hay mucha gente buscando medio de trasporte para ir a sus trabajos y tras un rato de incertidumbre aparece José, el guía que me llevará al embarcadero para ir a las Islas Ballestas. Como es pronto, vamos al mercado a buscar un puesto donde poder tomar un café. Por el camino me enseña Pisco o más bien lo que queda de esta ciudad que hace un año y medio fue azotada por un terremoto de escala 8 y un tsunami que le siguió destruyendo también todas las pequeñas embarcaciones de los pescadores. Casi no nos acordamos, yo por lo menos lo recordaba vagamente, pero él lo tiene bien presente. Por suerte él y su familia salieron de la casa 5 minutos antes del terremoto y así lograron salvarse. No corrieron la misma suerte más de 1.000 personas que perecieron ese fatídico 15 de Agosto del año pasado. Más de la mitad de la población perdió su casa, entre ellos José, están viviendo en chabolas de cañas ya que no tienen dinero para reconstruir sus casas porque la ayuda del gobierno no llega nunca. Toda la ayuda humanitaria y las ONGs, una vez que dejó de ser noticia, desaparecieron y allí se quedaron con su ciudad prácticamente destruida.
Las islas ballestas son conocidas como las “Galápagos de los pobres” sin embargo son de una gran riqueza. Por el camino se puede contemplar un goglifo de 150m de alto por 50m de ancho llamado el candelabro. No se sabe ni quién, ni cuándo se hizo, ni lo que significa y se le relaciona con las famosas líneas de Nazca.
Durante una hora rodeamos la isla viendo manadas de leones marinos tomando el sol, miles de pingüinos, cormoranes, pelícanos y por desgracia no pudimos ver los flamencos ya que solo están en los meses de Junio a Agosto.
Más tarde voy a la Reserva Nacional de Paracas que ocupa gran parte de la desértica península de Paracas. Este desierto antes de la tercera glaciación fue un mar y todavía es posible encontrar bastantes fósiles marinos mientras caminas por la arena. Son impresionantes sus acantilados y sus playas.
Retrocedo por la Panamericana y tras 3 horas de bus llego a la ciudad de Nazca, ubicada en un desierto y cuyo único atractivo son la enigmáticas líneas que solo son visibles desde el cielo.
En una avioneta y durante una media hora recorremos el desierto admirando estas figuras, más de trescientas, perfectamente dibujadas, algunas de 180m de longitud.
Existen múltiples teorías aunque ninguna probada. ¿Quién hizo estas líneas? Y ¿Porque? ¡Todo un misterio!
Estoy analizando todos los datos que tienen de distintas evaluaciones trimestrales y que no sabían que hacer con ellos ni como presentarlos. ¡Los resultados son buenos!
La totalidad de los niños ha ganado peso, más de la mitad estaban diagnosticados como “situación de desnutrición crónica” y el 30% ha pasado a situación de normalidad.
En un análisis de albúmina, que es un parámetro que nos da una idea del grado de desnutrición, hemos visto que antes de iniciar el proyecto, todos tenían niveles bajos y ahora casi todos tienen niveles normales.

En cuanto a los parásitos, también hemos visto que la situación ha mejorado aunque por desgracia no han desaparecido totalmente.
Si bien es verdad que el funcionamiento de la ONG deja mucho que desear y algún comportamiento es más que dudoso, esto me anima, veo que la situación de los niños mejora y que el proyecto funciona. Estamos a punto de terminar, las vacaciones de verano empiezan en Diciembre y el último análisis se hace a mediados de este mes. Mi trabajo está a punto de terminar, les dejo los informes preparados para que incorporen los últimos datos y se presente el proyecto para obtener financiación. Solo nos queda cruzar los dedos para que lo aprueben y durante los próximos 5 años los niños del colegio de la Mansión tengan su comida asegurada y las familias tengan tiempo para aprender a alimentar, con sus escasos recursos a sus hijos.
Por otro lado ha llegado una voluntaria de España y ahora me siento más acompañada. Después de 1 mes de trabajo, ¿ya llevo un mes?, ¡que rápido ha pasado!, he decidido que me merezco unas vacaciones. El Sábado me voy a Cuzco, para hacer un treck de uno de los Caminos Incas, que después de 5 días, llega hasta Machu Pichu. Dicen que es el treck más famoso del mundo y Machu Pichu uno de los lugares más espectaculares. Mónica, la nueva voluntaria se apunta a hacerlo conmigo. Volveremos cargadas de energía.
Cuzco fue la capital del Imperio Inca y ahora es la capital arqueológica de America. Sus impresionantes muros Incas bordean las estrechas y empinadas calles y fueron la base de las construcciones coloniales de los españoles.
Ahora es una ciudad enfocada al turismo ya que es la puerta a Machu Picchu, miles de turistas de todo el mundo llenan sus calles y los alrededores de Cuzco, el Valle Sagrado donde a lo largo de sus pueblos se pueden visitar varias sitios arqueológicos de gran interes.
Y el camino Inca es la ruta que une a pie, Cuzco con Machu Picchu. Es tan popular que solo dejan hacerlo a un cierto número de personas al día y en la temporada baja, que es ahora hay que hacer una reserva con más de dos meses de antelación. Por este motivo cada vez se está haciendo más popular otra ruta que es otro de los caminos que utilizaban los Incas y que es un poco más largo.
Nos juntamos con un grupo de 15 personas de varias nacionalidades, americanos, canadienses, holandeses, australianos, neozelandeses y franceses. Un grupo divertido con los que hemos compartido momentos muy agradables, menos mal, porque el camino ha sido una experiencia difícil y físicamente muy dura. Creo que a nivel físico, nunca en mi vida he sufrido tanto.

El primer día preparamos nuestros equipos, las mochilas grandes y el equipo de acampada y cocina lo llevan las mulas. Caminamos unas 8 horas hasta llegar a la aldea de Soraypampa, un poblado situado a 3900m, desde donde disfrutamos de unas vistas sensacionales de los Andes. Por la noche pasamos bastante frío, unos 10 grados bajo cero y un viento helador.
El segundo día fue el más duro de todos, caminamos unas 10 horas de las cuales las 4 primeras fue una subida empinada hasta los 4.600m, el punto más alto de la ruta. Aquí la altitud se hace notar, tuve dolor de cabeza durante todo el día, y respirar era casi imposible. Este punto es el paso del Salkantay, un pico nevado de 6270m.
Después de este paso empieza la bajada, unas 6 horas hasta llegar a Qollpapampa a 2890m. Había la posibilidad de ir a unas aguas termales las cuales me perdí porque tuve que quedarme en el campamento a curarme dos enormes ampollas que tenia en los pies.
En el camino además de poder disfrutar de unos paisajes de ensueño, hemos podido ver en algunas aldeas la dura vida de la población andina.
El tercer día el paisaje cambia totalmente, cambiamos las altas montañas nevadas por paisajes interandinos preciosos, cruzando ríos, siguiendo valles y subiendo y bajando hasta una zona que se llama La playa. Después de comer cogemos un bus que nos lleva hasta el pueblo de Santa Teresa donde acampamos. Aquí disfrutamos de un clima semitropical, mucho calor y humedad. En este pueblo hay unas aguas termales que esta vez si que puedo disfrutar. De lo que no disfruto nada es de los miles de mosquitos que nos persiguen y que nos acribillan, seguramente tengo mas de 200 picaduras que aún me duran al día de hoy y que pican a rabiar.
El último día de caminata lo hacemos en tren porque amanece diluviando y no tiene pinta de parar, el tren nos lleva hasta Aguas calientes. Por el camino podemos disfrutar de un paisaje que se llama ceja de selva, la cual posee una gran cantidad de plantaciones de coca, café y árboles frutales. Es un pueblo lleno de bares y restaurantes, aunque el pueblo no tiene nada interesante, es el punto de partida para subir a Machu Picchu y está siempre muy animado.
Por fin día siguiente es el gran día, subimos a la ciudad sagrada de Machu Picchu. El esfuerzo vale la pena. A pesar de ser la segunda vez que lo visito, no ha dejado de impresionarme, con razón esta calificada como una de las maravillas del mundo. Mejor que lo veáis con vuestros propios ojos.
Ya de vuelta en Arequipa, parece mentira, pero es como volver a casa. Me pregunto que sentiré cuando llegue a Madrid. Me moriré de gozo!
En la oficina mañana tenemos la última reunión donde además del informe del proyecto vamos a tener una reunión acerca de temas de organización y marketing para que les sirva en un futuro. Será mi última aportación a la ONG.
El Miércoles haré mis maletas para volver a casa, antes de llegar a Lima voy a hacer la última parada en el camino. Me voy cinco días a la selva amazónica, a la reserva nacional de Manu, cerca de la frontera con Bolivia.
Cuando llegue a Madrid os terminaré de contar esta última parte de mi viaje por Perú, tan distinta a la que he conocido.
Es curioso como por un lado tengo ganas de volver a casa y por otro sé que voy a echar esto de menos. Antes de irme ya siento añoranza, pero lo mío es mirar hacia adelante y ahora el horizonte es la Selva.
Antes de volver a casa quise conocer otra zona de Perú, totalmente
Diferente a la zona andina, El Parque Nacional del Manu. Tras un lago recorrido de 10 horas de autobús desde Cuzco, llegamos al pueblo de Patria. Es uno de los pueblos donde el grupo Sendero Luminoso, antes revolucionario, ahora líder del narcotráfico, opera en las muchas plantaciones ilegales que hay de hoja de coca.
Ya estamos en el Manu, que actualmente es Patrimonio Natural de la Humanidad y la UNESCO lo reconoció como zona núcleo de la Reserva de Biosfera ya que representa parte de la gran diversidad biológica que existe en la Amazonía. Incluso hay una zona de acceso restringido en la cual todavía existen tribus que aún no han tenido ningún contacto con la civilización.
Después de 4 horas de bote, llegamos a la zona de acampada que nos sirve de base para hacer caminatas por la selva. Pudimos pescar, subir a los árboles y bañarnos en aguas termales, disfrutar de la vegetación y dormir acunados con el mágico sonido de la selva.
En esta zona, no sólo la fauna y flora o sus bellos paisajes son de interés. También hay poblaciones nativas amazónicas pertenecientes a diferentes grupos lingüísticos que han ocupado la zona ancestralmente, como son las etnias Matsiguenka, Amahuaca, Yine, Amarakaeri, Huachipaire, Mashco-Piros y Nahua.
Nuestro guía, Abel, pertenece a la etnia Matsiguenka, nació y creció en a selva y es sorprendente como es capaz no solo de ver animales o insectos incluso en la oscuridad, sino olerlos e imitar sus sonidos.
Tuvimos el privilegio de ser invitados a una casa en una población nativa ya que los habitantes del poblado eran amigos suyos.
Durante nuestras caminatas por la selva, pudimos ver al famoso gallito de las rocas, el ave nacional del Perú, monos aulladores, cerdos salvajes, caimanes y cientos de especies de insectos de todos los tamaños y colores y a los cuales aún guardo muchos recuerdos repartidos por toda mi geografía.
Pero no importa, volveré. La llamada de la selva es seductora!

Gestos cotidianos como ducharse sin necesidad de utilizar chanclas, arroparse con sabanas limpias y suaves, abrir la nevera y comer lo que te apetece, abrir el grifo y beber agua, conducir, elegir que ponerte de un armario lleno de ropa.....me han resultado agradables, pero extrañas. Al mismo tiempo tengo un sentimiento de gratitud por poder disfrutarlas pero también pena por saber que hay gente, ahora con nombre propio, que nunca podrá tenerlo.

Echaré de menos, el bullicio de las calles de Arequipa, las ruidosas combis con los cobradores gritando el recorrido, los desayunos con el abuelo Juan, riendo y dando su comida a Tiki tiki (el gato), el colorido de su gente, el ajetreo de los mercados, la música de las cumbias y los huaynos.
También recordaré a las nutricionistas que colaboran en el proyecto y que en la última noche que pasé en Arequipa hicieron que me emocionara cuando al despedirse me agradecieron mi colaboración de forma sincera y me aseguraban que mi viaje había merecido la pena.
Sin duda esto me anima a repetir la experiencia, no se cuando no se dónde pero os lo volveré a contar!

¡¡¡Gracias a todos por vuestro cariño y nos vemos pronto!!!